Rectificaciones a la posición transnacional

El enfoque más adecuado en estos momentos quizá sea el transnacional, pero con mayor nivel de compromiso ideológico. Además, hay que negar las relaciones de interdependencia simétrica, ya que lo habitual es que la relación sea asimétrica. Respecto a las críticas que este enfoque ha recibido, sobre todo en lo tocante a la importancia del Estado como actor para las relaciones internacionales, la teoría transnacional no niega el papel de los Estados en la Sociedad Internacional; lo que hace es intentar superar esta visión estatocéntrica, y asignar un peso creciente a otros actores y factores que influyen cada vez más en el medio internacional como consecuencia de nuevas demandas.
Lo que sí es cierto, en contra de esta teoría, es que si en ciertas áreas regionales las relaciones transnacionales han favorecido un proceso integrador, en otras regiones, a nivel mundial, han ido en la dirección de acrecentar las tensiones y conflictos, o de promover la integración en base a una cultura dominante. El estudio de las relaciones transnacionales sólo tiene sentido si se asocia en parte con las relaciones de dependencia política y económica entre actores sociales que no tienen el mismo poder, con efectos de dominación. Así, según Keohane y Nye, “las relaciones transnacionales enriquecen al rico y al poderoso, es decir, a los sectores modernizados y adaptados tecnológicamente, debido a que sólo estos elementos son capaces de obtener ventajas de este conjunto de lazos intersocietales”.

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