Síntesis de la evolución del conflicto

En abril de 1940, mediante operaciones combinadas aéreas, navales y lanzamiento de paracaidistas, Alemania ocupó Dinamarca, y en los días siguientes cayeron también muchos puertos noruegos y la capital del país, Oslo. No obstante, la flota del Reich sufrió graves daños y, tras duros combates, finalmente los anglo-franceses ocuparon el puerto de Narvik. Sin embargo, las operaciones de Noruega habían encubierto la preparación de la ofensiva contra el frente francés, que en esos momentos alcanzaba toda su potencia. El ataque principal se inició en las Ardenas. La sorpresa estratégica fue total, puesto que el punto escogido era el menos apropiado para un ataque masivo a causa de las dificultades del terreno y la barrera del río Mosa.

Las operaciones alemanas superaron estas barreras con relativa facilidad, y rodearon a las tropas francesas e inglesas en Bélgica, que poco después se rindió. En las playas de Dunkerque fueron recogidos doscientos mil soldados ingleses y más de cien mil franceses, obligados a abandonar todo su equipo en manos enemigas. El objetivo alemán era la ocupación de París y la rendición de Francia; el primer objetivo fue conseguido 14 de junio de 1940. El mariscal Pétain asumió el mando del gobierno galo y aceptó la rendición dos semanas después. Sin embargo, el general De Gaulle, desde Londres, declaraba su propósito de continuar la guerra al lado de los ingleses hasta liberar su país. Alemania controlaba gran parte del territorio francés: la zona industrial del norte y toda la costa atlántica. Al gobierno del mariscal Pétain, con sede en Vichy, le había dejado las regiones del centro, sur y mediterráneas. El régimen de Vichy se apoyaba políticamente en métodos dictatoriales fascistas en nombre de una “revolución nacional”, y sin esperanzas de un desarrollo autónomo, estando subordinada al Reich.
Gran Bretaña había quedado sola para proseguir la guerra. La conducción del gobierno había pasado a las enérgicas manos de Churchill, que tuvo que soportar la furia aérea nazi. Alemania necesitaba ejercer un perfecto dominio aéreo primeramente para, después, intentar un desembarco en Inglaterra, objetivo que nunca fue cumplido, ya que los aviones de caza británicos siempre estuvieron presentes para rechazar la acción de la aviación alemana. Primero, los alemanes bombardearon los puertos y los barcos; luego atacaron las bases de la RAF (Royal Air Force). Sin embargo, no consiguieron ningún resultado decisivo, de modo que Alemania pasó a atacar las instalaciones militares y los centros habitados, escribiendo una de las más crueles páginas de la guerra. Londres se convirtió en el objetivo preferido: durante cincuenta y siete noches seguidas se sucedieron las alarmas y los bombardeos, con un resultado de más de 10.000 muertos y 20.000 heridos. Aun así, la heroica resistencia de Inglaterra logró rechazar la idea alemana de conseguir desembarcar con éxito en las costas inglesas.
La iniciativa italiana extendió la guerra a los Balcanes y África. Pero muy pronto quedó en evidencia la falta de preparación del país. El principal frente africano estaba en Libia, desde donde se podía amenazar peligrosamente el canal de Suez. A finales de 1940 las tropas italianas se internaron algunas decenas de kilómetros en territorio egipcio, pero los ingleses desencadenaron una contraofensiva que desembocó en la conquista de Tobruk y Bengasi. Tanto en África septentrional como en Grecia debieron intervenir los aliados alemanes para restablecer el frente y resolver situaciones peligrosas. La intervención en Grecia permitió un movimiento contraalemán en Yugoslavia; numerosos bombardeos aéreos castigaron Belgrado en respuesta, y Yugoslavia fue invadida antes de que pudiera movilizar sus tropas.
En junio de 1941, cuando Hitler lanzó sus tropas al ataque contra la Unión Soviética, en Europa continental no quedaba ningún gobierno hostil a la grande y poderosa Alemania. El combate se inició con un amplísimo despliegue de fuerzas, cogiendo al ejército ruso desprevenido y consiguiendo en los primeros meses triunfos espectaculares que dejaron fuera de combate a millones de hombres, conquistando vastos territorios. Sin embargo, no consiguieron entrar ni en Leningrado ni en Moscú. Particularmente duro y prolongado fue el asedio a Leningrado, que causó decenas de miles de muertos por hambre y frío entre la población civil. No obstante, el sexto ejército alemán completo quedó encerrado en una trampa, y los supervivientes tuvieron que rendirse. Esta fue la primera derrota alemana importante y clara, en la que el mito del ejército alemán invencible fue roto.

Entretanto, a finales de 1941, el ataque japonés a Pearl Harbour involucró directamente en la guerra a Estados Unidos. De esta manera, Estados Unidos se convirtió en el arsenal del mundo en lucha contra el nacionalsocialismo alemán y el militarismo japonés. La gran recuperación industrial determinada por el esfuerzo bélico robusteció a las empresas privadas y reforzó el capitalismo norteamericano. También sorprendió la capacidad de la industria soviética para hacer frente a los requerimientos de la guerra moderna, prueba de que los planes quinquenales habían dotado al país de las estructuras esenciales para la producción masiva siderúrgica y mecánica. La movilización de la población y los recursos fue total.
En julio de 1944 la situación de Alemania era realmente desesperada debido al imponente desembarco norteamericano en las playas de Normandía, en el norte de Francia. En el frente italiano, Roma había sido liberada y los alemanes se vieron obligados a retirarse de gran parte del centro de la península. En el frente oriental, Rusia había liberado casi completamente su propio territorio y se aprestaban a invadir Rumanía y Polonia. En octubre las tropas soviéticas ya estaban en Prusia oriental: caían las mismas fronteras de Alemania. Entre el verano de 1944 y abril de 1945, cuando los rusos entraron en Berlín y Hitler se suicidó, hubo un avance ininterrumpido en todos los frentes. La rendición incondicional fue aceptada el 7 de mayo de 1945.

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